Tengo un lecho de dudas donde duermo sola, donde hablo sola con precipicios en la voz. Si despierto no es nunca por el estruendo de la respuesta o la palabra tintada de clarividencia, es por la inmigración de una piel que se desvela con el soplo de la extinción
Un pensamiento que habla de soledad compartida con la propia existencia. Esa voz que se va desvaneciendo y ese despertar con el escalofrío que la noche deja cuando desaparece. Abrazos.
ResponderEliminarHolaaa!! Quería agradecerte este comentario porque el blog aún está en construcción y me ha llenado de ilusión ver que alguien ha sabido de su existencia.
EliminarNo hay nadie que lo exprese mejor que Valle-Inclán en Luces de Bohemia cuando afirma que es el dolor de un mal sueño.